| Sandra's profileVUELOS DE COLOR MAGENTAPhotosBlogLists | Help |
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May, 2005 Saboreando la magiaHace casi un mes que no escribo...siento de veras haber dejado abandonada la historia que seguro estais tan emocionados como yo por que prosiga, pero soy partidaria de la idea de que escribir porque "hay que escribir" no trae buenos resultados. Para mí el hecho de coger un papel y deslizar el lapiz sobre él con un millón de ideas en la cabeza resulta apasionante, y creo que hay que estar predispuesto a ello. Asique con todo...aquí estoy! Perdonarme por favor por haber tenido un poco olvidada la historia de mi vida. En fin, como os decía hace tantos días...dentro del discman encontré el trocito de cartulina que me dirigía hacía otro nuevo lugar de la casa: mi mesilla de noche. Bueno, en realidad no era la mía, sino la del señor loco que ya os conté que vivía aquí antes que yo. Afortunadamente ya me dio tiempo a cambiarla y ahora ocupa su lugar una de color verde manzana. Sobre la mesilla del señor Collignon reposaba un marco de fotos de madera con mi fotografía de pequeñita. Mis ojos miraban la cámara entre ingenuos y juguetones; con la simplicidad que la niñez nos da, y la alegría de quienes solo conocen el lado bueno de la vida. Mientras metía el misterioso CD en el discman, me aproximé a la cama y me senté sobre ella justo al lado de la mesilla. El CD empezó a sonar. Tomé la fotografía entre mis manos y la miré atenta. Era un órgano. Al principio el ritmo sonaba bajito, casi un suspiro, y poco a poco se elevaba hasta apreciar claramente cada nota del instrumento. Era un ritmo alegre, nervioso, saltarín... Giré el marco dejando que la fotografía me diera la espalda...y allí estaba: otro trocito de cartulina. Naranja. La misteriosa persona que había montado esta bienvenida tan espectacular había introducido con cuidado el trocito de cartulina en el pliegue que el marco hacía para sujetar la fotografía. Con mucho cuidado la deslicé hacia fuera. La música seguia sonando en mis oídos. Noté mi corazón latir muy fuerte. Abrí lentamente la cartulina. Quería saborear cada instante de aquel momento mágico, de aquel cuadro que alguien había pintado para mi con tanta ilusión. "Sal de casa. Algo te está esperando en las escaleras " Me levanté de un salto. Las rodillas me temblaban y casi no podía andar. La música parecía intuir el ambiente nervioso del momento y sonaba asustada, veloz, impulsada por una fuerza que parecía venir de fuera de mi casa. LLegué hasta la puerta. Otra vez el miedo se apoderó de mi... "Papá...¿por qué tuviste que asustarme tanto en esta vida? ". Miré por la mirilla con cautela sosteniendola con una de mis manos. La otra no soltaba el discman. Ambas temblaban como las hojas de los árboles en un día de fuerte viento. Entorne el picaporte...y abrí la puerta. Nunca imaginé lo que encontraría detrás. Étoile de Grelot April, 2005 Del principio sobre como se pintaron las paredes del pisito...Pues bien...llegué a casa y saludé a la portera mientras subía rápido las escaleras, evitando sus insistentes invitaciones a tomar té. Llegué hasta la puerta de mi pisito y la abrí despacio. Cuando me volví hacia el interior de la casa tras agacharme ligeramente a por la maleta...me quedé muda. Una hilera de pequeñas velas comenzaban en la entrada del piso. Entre medias de cada una de ellas había trocitos de cartulina de diversos colores. Entré del todo al interior, medio asustada mirando al rellano. Cerré la puerta y dejé reposar las llaves en el suelo según me inclinaba hacia la primera vela. ¿Qué era todo aquello? Tomé en mis manos la primera cartulina. Estaba doblada. La abrí...Una grande "B" me esperaba. Me coloqué de rodillas en el suelo y proseguí a abrir la segunda cartulina, esta vez de color naranja. Una "I". Y la siguiente..., y la siguiente... "E", "N", "V", "E", "N", "I", "D"..."A". Me detuve. Una pequeña margarita con sensación de recien cortada reposaba tras la última "A" verde. La tomé en silencio con total delicadeza y miré hacia delante. Otra fila de velas me esperaba con sus respectivos trocitos de cartulina. Seguí mi camino arrastrandome con las rodillas despacito... "É", "T", "O", "I", "L", "E". Otra sorpresa me esperaba inquieta esperándo ser rescatada de la emoción: Un CD metido en su cajita transparente. Ninguna indicación, ninguna frase, sólo el CD terminaba aquella misteriosa hilera. Me incorporé y me dirigí a mi habitación donde se encontraba el discman. Mientras abría la tapa sentí como las manos me temblaban absorvidas por la emoción del momento. Espera. Había otro trozo de cartulina dentro del discman: "Si he conseguido captar tu atención...es que estás aquí, leyendo un papel procedente de ninguna parte... Me gusta la carita de esa niña que reposa en tu mesilla de noche." No sé por qué pero la incertidumbre estaba empezando a convertirse en un poquillo de miedo. Desde pequeña mi padre siempre me metió el miedo en el cuerpo. "Étoile...no hables con desconocidos", "Étoile, no abras nunca la puerta sin mirar por la mirilla..." Años y años aguantando las mismas palabras, al final una se cree que la cosa más maravillosa y emocionante del mundo, es un psicópata a punto de estrangularte que está tras de las cortinas. Pero yo aún no tenía cortinas. El piso al que vine estaba habitado antes, según me contó la portera por teléfono antes de instalarme, por un señor llamado...Collignon, o algo parecido. El pobre se volvió loco y se fue interno a un psiquiátrico. Asique lo primero que hice nada más llegar a la casa fue deshacerme de esas cortinas que me inspiraban la típica escena de película con el pobre loco detrás cabreado porque me había quedao con su casa... En fin, lo reconozco: Étoile de Grelot es una miedica perdía. Ya os contaré como terminó la historia en el próximo capítulo, ahora tengo que irme que he quedado con una amiga que vive aquí cerca... ¿Habeis sentido alguna vez una primera gota de agua antes de que empiece a llover? ¿Y habeis olido ese ambiente a húmedo nacido de la nada? ¿Y os habeis fijado que las hormigas de pronto tienen alas? Hasta pronto... Étoile de Grelot April, 2005 Una bienvenida un tanto diferenteTengo 23 años (recién cumplidos el día 23 de marzo). Siempre pensé que me independizaría mucho antes, pero entre unas cosas y otras...se me hizo imposible. Asique hace escasos meses, durante una de esas cenas en que mi hermano comía apresurado, mi madre hablaba sin parar sobre su trabajo y mi padre se limitaba a observarnos a todos con el colmillo (que no es colmillo, sino dientecillo poco afilado) hincado en el muslo de pollo...me dispuse a contarles mi decisión: "Me voy de casa"- anuncié. Todas las miradas se estancaron en mí. Unos días más tarde estaba haciendo la maleta. No sabía muy bien que meter, era algo provisional pues mas tarde volvería a por el resto...asique cogí algo de ropa, unos peluches que me recordaban a cuando era pequeñita, un corazón fofito de alguien muy especial, esos pequeños detalles de amigos que siempre conservas (un marco de fotos, un poster, un libro de Mario Benedetti...) unos CD's de musica trankililla y por supuesto, mi cuaderno de ideas. Llegué a mi pequeño pisito del barrio de Montmartre una bonita tarde de febrero. De esas de invierno que el frio te pega en la cara que parece que te la va a romper, pero el sol sale en tu defensa acogiendote entre sus brazos y rociandote la cara con unos rayitos llenos de calor... La portera, una señora un tanto esperpéntica de pelo rizado color naranja veraniega, me dio la llave del piso. Me ofreció entrar a su casa a tomar un té, pero yo tenía tantas ganas de llegar a mi nueva casita, que la deseé una bonita tarde, y subí las escaleras hasta el primer piso. Introduje la llave en la cerradura y empujé levemente la puerta. Casi sentía el palpito de mi corazón en mi pecho... Esa tarde la pasé investigando el piso rincón a rincón. Fue mi primera noche en mi primera casa mía de verdad. La sentía como la única, la inigualable Maison d' Étoile de Grelot. Al día siguiente volví a casa a por el resto de las cosas que me faltaban. Tenía pensado ir yendo cada día a por un poquito hasta conseguir finalmente la casa de mis sueños. Pero esa tarde a mi regreso... mi pequeño pisito soñado iba a ser algo más que unas simples paredes vacías esperando ser cubiertas... Étoile de Grelot April, 2005 Las primeras estrellas bajo el firmamentoHace unos meses me instalé en un pequeño pisito en París, en el acogedor barrio de Montmartre. Cuando solo llevaba unos días allí, recibí la inesperada visita de una chica muy especial: Amelie Poulain. Ella me enseñó en pocos días el fabuloso aroma de las pequeñas cosas... Étoile de Grelot |
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